MISIÓN

Deja de existir todo aquello de lo que no se habla. Silenciar sin afrontar deja las heridas sin cerrar. Con una herida mal curada la infección está asegurada. Si no asumes la responsabilidad por tu vida otros terminarán por hacer uso de ella convirtiéndote en un juguete de sus deseos. Aquí apostamos por decir lo que sentimos para sembrar ideas que te permitan sanar aquello que te preocupa.

El conocimiento es solo un rumor hasta que te pones en marcha

El conocimiento es solo un rumor hasta que te pones en marcha

sábado, 19 de mayo de 2018

EXIGENCIA Y EXCELENCIA SOLO SE PARECEN EN EL NOMBRE

Uno de los errores más comunes que cometemos con nosotros mismos es la falta de objetividad en relación con las posibilidades que nos ofrecemos para conseguir algo. Para empezar, ese algo tiene que estar en el ámbito de un verdadero deseo, que lo convierta en la seguridad de que alcanzarlo nos transformará de alguna manera en mejores. Serlo un poco más es en sí un paso para estar en esa sintonía de la mejora. Ya se sabe que cuando sintonizamos con algo o con alguien todo fluye, converge al éxito con la confianza que provoca estar haciendo lo adecuado en el momento, en el lugar y con las personas apropiadas.
Ya no tengo en cuenta a aquellos que construyen objetivos en base a retos descabellados alejados del más mínimo atisbo de coherencia con una estrategia que el personaje en cuestión pueda sostener. Estos son por sistema sujetos que pretenden encontrar escusas para no empezar aquello que no desean comenzar. Se les ve de lejos. Son en esencia esos que están siempre a la espera de algún voluntario haga por ellos lo que ellos no son capaces de hacer por sí mismos y que de paso les regalen las mieles de un éxito que ni han sudado y que por lo tanto tampoco merecen.
Sumergidos en esta realidad conviene entender cómo es el campo en el que vamos a jugar nuestros retos. No alcanzar su dimensión o las reglas para movernos en él nos predispone a perder el tiempo. Todo es recuperable en la vida menos eso, nuestro tiempo; un valor VIP que no podemos ni heredar ni transmitir. La materia prima en la que vamos a depositar sueños, actos y habilidades en pro del logro.
Muchas de las reglas en la vida vienen impuestas por el entorno. No obstante, las que nos autoimponemos son las que tienen el mayor protagonismo en la calidad de lo que hacemos o vivimos. Realizar una ajustada interpretación de ellas permitiéndonos el ponerlas en tela de juicio son los ingredientes para conseguir primero relato y después método.
Dos escenarios titulados exigencia y excelencia. El primero añejo y con más espinos que una pista americana. El segundo, suena mucho últimamente y no es por casualidad. En él siempre se abren otras puertas por muchas que algunas puedan parecer cerradas.
Te exiges cuando buscas la perfección inexistente, cuando piensas que si no te ha salido has fracasado, cuando te dejas llevar por la ansiedad que eso provoca y solo ves miedo ante ti. Cuando pretendes controlarlo todo y ves que ese todo se te escapa entre los dedos. Cuando dices no. Cuando crees que siendo, haces y tildas lo que desconoces como inútil. Cuando así te sumerges en el sufrimiento y abrazas duda tras duda. Mientras esto sucede llegas solo a una culpabilidad sin explicación por la que sientes el castigo como fórmula para enjuagar sufrimiento. De ahí, solo entras en un círculo vicioso en el que te conviertes en el burro que da vueltas a la noria del “tengo que” o “debo de”.
Como alternativa está la excelencia, en la que cualquier pequeño avance por insignificante que pueda parecer se llama mejora, donde de lo bueno o lo que tal vez no lo parezca, lo mejor que nos llevamos es aprendizaje. Cuando mirando así todo son posibilidades que alimentan la confianza tanto en los aciertos como en los errores. Comprendes como las cosas fluyen a su ritmo. Eso solo nos pide paciencia y perseverancia mientras decimos que si se puede. Podemos ser y sin embargo no hacer mientras asumimos que aprendemos. Somos capaces de disfrutar del detalle y mientras destruir las dudas. Ahora somos responsables y eso nos lleva a asumir lo que de nosotros depende. Solo eso. Es la manera sencilla de encontrar soluciones para ti y para todo aquel que quiera sumar. El compromiso ya no se demanda, llega él solo y en ese lugar de encuentro, se consiga lo que se consiga hallaremos con seguridad una forma de triunfo.

sábado, 12 de mayo de 2018

NIEBLA ANARANJADA

Son tantas las demostraciones que empieza a resultar difícil definir lo que pasa con esta gente. La saturación del discurso de la confrontación está nublando la vista. Impide ver lo que no quieren que veamos mientras nos muestran un decorado de cartón piedra. Va más allá de la incontinencia y su incapacidad para sostenerse. Nos quieren ingenuos y como tales nos tratan. La situación nos puede llevar a escenarios de violencia que vivieron nuestros abuelos y que nosotros solo alcanzamos a visualizar a través de los libros, el cine, el teatro o en este caso, mediante una definición sin dobles morales que he podido escuchar del antropólogo barcelonés Manuel Delgado Ruiz y que quiero reflejar aquí.
“Hablamos de C’s como si fuera un partido normal y C’s no es un partido normal. No se puede comparar a otros partidos como el PP o el PSOE porque es otra cosa. Es algo inquietante. Es un partido hecho a base de odio, rencor y rabia. Su materia prima, la que lo anima no es la de un discurso político, ni un programa económico, ni una ideología más o menos clara. Es básicamente una fijación obsesiva y fanática contra los nacionalismos que ellos llaman”.
 Es triste pero es así, para ello  inventan e inundan de maldad todo aquello que no sea su discurso de la ira. Demonizan al contrario para justificar su erradicación, sin escatimar cualquier recurso violento que después reprochan y devuelven a sus víctimas. Su razón de ser no alberga otro patrón, mientras su resquemor se incendia al encontrar en frente a personas no violentas.  
“Es el partido más fanáticamente nacionalista que podíamos imaginar. En las líneas de Serbia y no va en broma. C’s nace para eso, es su foco y sentido. Tiene una cruzada  íntima, absoluta para acabar con todo”. Es un partido cargado de rechazo, por encima de cualquier otra cuestión que pueda parecer normal dentro de una discusión política. Su obcecación es acabar con su enemigo fundamental que no es otro que cualquier atisbo de identidad por integrador que pudiera llegar a ser, seguramente porque ellos son los catalizadores de todos los defectos achacables a cualquier forma de supremacismo. Son exaltados patrioteros. Haciendo un símil serían personas de color negro votando al Ku Klux Klan. No son de derechas ni de izquierdas sino todo lo contrario. Son del fin justifica cualquier medio. Son de razones tan inexistentes, absurdas e irreales que los llevan a imaginar falsos idearios que estarían al nivel de los siete reinos de Juego de Tronos. Es como la Falange, ni de aquí ni de allá, más bien de todas partes. Practican un concepto liberal vago en el que las personas y la sociedad se ubican en un segundo plano, supeditada a un concepto absoluto de la unidad sacralizada.
Su papel en la política no es otro que el de mantener vivos grandes enemigos que justifiquen su hostilidad. Llámese terrorismo, nacionalismo, adoctrinación, independentismo o derecho a decidir. Sin ellos quedarían disueltos en la nada. Su figura sería la de un reactivo saboteador dispuesto a lo que sea. Esas figuras que todos conocemos son incapaces de sobrevivir fuera de un territorio hostil, belicoso que no tenga algo a lo que dirigir su capacidad de destrucción.
La industria militar necesita de ejércitos pero por encima de todo necesita del odio capacitador de la guerra y de organizaciones con capacidad de generar conflictos. Este “pseudo” partido político aprovecha el desconcierto y la corrupción generalizada para extender su red. Dice que lucha contra, mientras apoya lo que dice tener en contra. Curiosa lucha la suya que se alimenta de la ignorancia de los que no emplean preguntas ni se cuestionan valores, mientras son incapaces de ser empáticos con nadie. Es la rara avis de la que se aprovecha el poder del dinero a través de fanáticos desbocados.
Algunos en política han visto en ellos un recurso poderoso para obtener réditos que los acerquen al poder y al mantenimiento de privilegios. No han sopesado los costes que ello conlleva.
¿Pondrías a conducir el autobús en el que van tus hijos a un cocainómano en pleno “mono” que además sintiera hacia los niños inquina, tirria o despecho?
Yo creo que no. Sin embargo, ese NO rotundo que acabas de pronunciar puede convertirse en un SI ausente de razonamiento votándoles.
Esto es muy serio, más vale un “por si acaso” que un “Yo creía”.

jueves, 3 de mayo de 2018

MANERAS DE PENSAR

Todo aquello que no resta está sumando. Tanto da que en este momento no sepas que utilidad puedes dar a eso que la vida ha puesto ante ti. Nuestro disco duro de los aprendizajes es ilimitado. Aportar cosas nuevas enriquece la visión que podrás aplicar en alguna nueva oportunidad. No te presiones. Ya saldrá. Cuando llegué te alegrarás por la virtud de tener maneras para manejar lo nuevo. Ciencia, cultura o simplemente capacidad de gestión. Con todo ello, se puede construir lo necesario para que de ti nazca o despierte un líder.
Estamos tan necesitados de personas con talento que cualquier atisbo, rastro o pista que conduzca a las habilidades que necesitas es un camino abierto hacia el que hay que lanzarse. Tu riqueza, la que nadie podrá sustraer merece la oportunidad para incidir, perseverar creciendo.
Quiero comenzar por pensar. Algo que todo el mundo dice que hace, aunque muy pocos piensan lo que dicen. Pensar es parte del equipamiento de serie de cualquier humano. Es un software que requiere de rodaje y de actualización. Es el armario de las herramientas que permiten: primero darnos la oportunidad para elegir distinto y después para seguir adelante por lo diferente con la clara intención para llegar a lo nuevo.
¿Cómo cuánto de distinto sería todo lo que nos rodea si la versatilidad de nuestros pensamientos corriera a la velocidad del regate de Messi? Pues no puedo responder a eso porque el abanico de alternativas es tan grande como apasionante el intuir lo que podemos estirar los resultados.
Los ángulos obtusos que se anclan a creencias pasadas de moda. Lo antiguo, lo que no se hace preguntas, lo que no plantea retos, lo que vive en zonas de confort, lo facineroso, lo que acumula odio y rencor, lo violento, lo vengativo, la mentira y lo represivo, es la antítesis de las distintas formas de pensar que puede incluir cada persona mediante las que puede relacionarse con el mundo. Las etiquetas restan oportunidades. Tenemos primero que huir de los que las ponen y repudiar las que nosotros mismos nos imponemos por cualquier peregrina razón.
Jugar con las distintas formas de pensar nos convierte en seres poliédricos. Ante una misma cuestión podemos adoptar varios roles distintos. Cada uno de ellos va a aportar una visión que permitirá la mejor de las evaluaciones posibles mientras que cambiamos de rol. Eso es fomentar el trabajo empático. La capacidad para ponerte los zapatos de los demás, ver lo cómodos o dolorosos que son sin necesitar la búsqueda de la solución. Estar en los distintos escenarios te hace llegar a múltiples opciones de respuesta. ¿Es una buena opción para eso que eres incapaz de resolver ahora? Se trata de ver la misma película desde seis prismas distintos.
Ser primero el moderador de tu trabajo, el director de escena que dará paso a las distintas opciones posibles. Invitar a tu lado emocional, el que aplica la intuición y los sentimientos. Al optimista, el que da a cualquier paso posible la capacidad de triunfo. Al rol creativo que busca alternativas mientras las combina de mil formas distintas, a cual más sorprendente. Como no, también tiene que esta el pesimista, el que aporte el lado malo que cualquier situación pueda dar. Sin olvidar, por último al pragmático, el que aporta datos, hechos contrastados, el que convierte cualquier aporte en un elemento empírico, matemático calculado.
Imagínatelo. Eres tú con distintos personajes, adoptando seis roles distintos dentro de ti, en un juego tanto personal como grupal para ver todos los puntos de vista posibles. Ver la calle desde el norte y el sur, desde el este al oeste, desde el cielo como si fueras un dron. Sumando, siempre sumando. Siendo todo lo que llevas dentro de ti. Adquiriendo la consciencia necesaria para que este ejercicio de auto descubrimiento te lleve a ser líder de tus decisiones mientras abres tu camino y el de otros que ahora no saben que saben.
Cuanta falta nos hace. Sabemos que somos un lugar donde esta semilla puede germinar llenando de vida nuestro horizonte. Habrá que pelearlo. Primero, con uno mismo y después ante aquellos que niegan la mejora ajena. Esa que puede dejar al descubierto sus propias vergüenzas.

sábado, 28 de abril de 2018

VERGÜENZA DE GÉNERO

Sentirse avergonzado por lo que los demás hacen es una tarea sencilla e inocua. Parecida a tomarse un producto placebo con el que convencerse o engañarse para averiguar hasta que punto lo que nos pasa es algo tangible y mesurable o solo una cuestión producto de nuestra imaginación. Esa compañera que funciona liberada, capaz de hacernos grandes y al segundo siguiente de sumirnos en la mayor de las miserias. Todo vivido en ese océano de la perspectiva que va desde lo que creemos que son las cosas a lo que en realidad muestran que son.
Por lo tanto, hablar de lo sinvergüenzas que son estos o aquellos lo manejamos con la destreza de un mosquetero y la arrogancia de un ignorante. En un abrir y cerrar de ojos hemos hecho trajes que van desde la madera al plomo pasando por la huella digital. Todas son situaciones de las que cuando menos yo, no conozco una manera efectiva de librarme.
Lo peor de todo esto es que avergonzarse por lo ajeno comporta pocos resultados prácticos que confluyan en la senda de la solución. Tiende a convertirse en un paño caliente en el que enjuagar el dolor de la herida. La causa es simple. La vergüenza solo sirve cuando se hace visible o se experimenta en propia piel. Te das cuenta de que son las decisiones que tomas y los actos que las acompañan lo que te provoca sentirlo como algo tuyo. Así, ya es otra cosa, se pasa a vivirlo muy distinto. Empiezas por desear escapar de una sensación amarga de culpa. Solo transformando esa culpa en responsabilidad se traza el camino a un desenlace que sirva. Conlleva asumir el hacer cosas y no en esperar que los demás las hagan. Una sentencia judicial puede provocar un escándalo mayúsculo mientras acumula indignación en los medios y las calles, pero si la tormenta es solo el producto de un subidón puntual no tendrá trascendencia real. Será solo un berrinche que han sentido millones de personas que se diluirá como un terrón de azúcar en el mar.
Para evitar esto se necesita sangre fría y en este país abusamos de tenerla muy caliente utilizándola o hirviéndola para cualquier cosa. Alcanzar situaciones tan dolorosas como digerir la interpretación de los hechos de San Fermín del 2016 por parte de unos jueces nos tiene que llevar a tomar decisiones que sirvan para cambiar las cosas. ¿Podemos asumir que personas supuestamente preparadas para aplicar un código penal interpreten unos hechos desde lo que ellos creen que son los hechos? Eso solo tiene un nombre y se llama prejuicio. Cuando prejuzgamos estamos siendo injustos. Si no somos especialistas en el tema con más razón que nunca estamos obligados a rodearnos de aquellos que tienen galones en esa materia específica. Esta máxima no vale solo para los jueces. Vale para todos y cada uno de nosotros.
Vivimos en un país en el que alguien ha decidido pasarlo todo por el tamiz de los juzgados cuando la realidad imperturbable demuestra todos los días que las soluciones parten de la calle, de la política, del hablar poco y el escuchar mucho, del riesgo a hacer cosas diferentes, del implicarse en acciones pequeñas con capacidad de transformarse en grandes hitos.
No todos somos padres o hermanos, pero si hijos de una mujer. Por lo tanto, es fácil comprender que no podemos contarles a nuestras hijas hoy que si se ven rodeadas de un animal o de una manada de ellos se tendrán que defender violentas para demostrar que no son cómplices. Si lo hacen todos sabemos que además de ser víctimas tienen muchos números para morir en el intento. Lo de “Más vale honra sin barcos que barcos sin honra” que se lo apliquen a la Armada y que vayan a nado. La gente real, la que vive, sufre y ríe tiene que tomar esa frialdad que da la perspectiva para cambiar cosas como jueces, códigos penales, sistemas políticos y organizaciones de país arcaicas.
Podemos empezar por sosegarnos y medir con mucha atención que papeletas ponemos dentro de una urna. Las manadas no están solo en los lugares previstos, también caminan por tu pueblo y se paran en la calle que utilizan tus hijas para volver a casa.
Todos somos responsables de lo que hacemos y más aun de no haber hecho nada cuando hemos podido intervenir ayudando a educar de una manera distinta a la que nos educaron a nosotros.

viernes, 20 de abril de 2018

ARTE URBANO, EL DE LAS PERSONAS

Las ciudades cobran vida cuando abren sus calles al arte, invitando a los artistas a tomarlas. Los futuros museos del mundo no estarán encerrados entre cuatro paredes. La evolución de la expresión también necesita del sol, del viento o la lluvia para llegar a los sentidos de una sociedad que dice no tener tiempo para nada que no sea acumular poder y riquezas.
Una de las explosivas esencias de la cultura de la información es la de romper con lo convencional o establecido. Si los mensajes que compartimos quedan empacados en el nuevo orden de la globalidad económico social, la visión del artista no puede quedar reducida a formatos como el papel o el lienzo. El arte es móvil y busca nuevos soportes que hagan latir su corazón más allá de la sensación visual que proyecten en las personas que los ven y admiran. Cumple por los cuatro costados con la esencia del cambio, llevando a las ciudades que apuestan por postularse como plataformas de esta manera de expresión en referentes que las sacan de lo local en una clara proyección hacia la internacionalización.
Si bien es cierto que las acciones de los grafiteros incontrolados generan en las calles un ambiente de suciedad y violencia visual que alcanza lo agresivo, este nuevo planteamiento para dar luz a las necesidades de comunicación aplaca los efectos negativos de esas acciones, sacando de ellas la esencia de la comunicación que es el eje argumental y la causa troncal de las personas con esa habilidad que tienen cosas que contar y ofrecer a una sociedad con ánimo de progreso y mejora.
Visitar lugares recuperados de ciudades tan relevantes como por ejemplo Berlín o Viena a través de este tipo de acciones, las ayudan en su conversión y proyección, aportando a la sociedad lecturas tan fáciles como extraordinarias que nos permiten convivir con el mensaje, sin que ese mensaje altere o disturbe negativamente. La feliz noticia que hoy puedo celebrar es que esta tendencia haya llegado a mi ciudad. Pasear por el centro y encontrarme con la fachada del CAP Jaume I vestida con la obra de Lula Goce es además de una fantástica idea, una ducha de alegría, un baño de agua fresca para este espacio central de Vilanova i la Geltrú.
¿Se podría mejorar la imagen de esta ciudad si existiera una ruta potente de este tipo de instalaciones a lo largo de los diferentes barrios que la conforman?
Estoy convencido de que sí. Para ello propongo a nuestros representantes políticos que profundicen en esta iniciativa para convertir esta visión en una realidad que ayude a poner el nombre de la Vila en el mapa de muchos lugares que desconocen de su existencia. Yo, como muchos de nuestros vecinos, dispongo de una fachada con posibilidades para convertirse en lienzo. A partir de esto, se trata de articular los medios para hacerlo posible. Invito a imaginar una nueva ciudad que en un futuro a medio plazo cuente con un patrimonio artístico que hace muy poco tiempo habría sido descabellado imaginarse.
Lo que muchos un día llamaron imposible se convirtió en posible porque alguien que se hizo preguntas se empeñó en equivocarse e insistir lo que fue necesario hasta que lo consiguió.

viernes, 13 de abril de 2018

GOTAS QUE COLMAN VASOS

Ponerse ante cualquier clase de material con el objetivo de expresar algo, (tanto si es una roca de granito como una humilde hoja en blanco) es un reto para el que decide hacerlo. Es como el salto del artista al escenario. Lo difícil es dar el primer paso hacia los focos, después todo fluye como el cauce de un río. A velocidad variable, en función de la orografía, sin detenerse nunca para encontrar el mar. Poner la primera palabra y viajar hasta el último punto sintiendo la sensación de que siempre queda el mensaje inacabado, que no has encontrado todos los recursos que necesitabas para hacer público eso que te ha inspirado y que no termina de colmar la necesidad de compartir lo que te emociona o escuece. Cuadros, libros, novelas, esculturas, ensayos, artículos que comienzan y terminan sin alcanzar el fin. Así son las historias que algunos alocados funambulistas de la palabra llevan a unas cuantas cuartillas en blanco solo con la intención de liberar presión en el pecho, estómago o cabeza. Para algunos es vocación, para otros su profesión. Para todos, necesidad. Son tiempos difíciles estos que están convirtiendo el contar las cosas en una actividad de riesgo.
Hoy comparto desde esta realidad la expresión de una persona anónima que me ha aportado el grueso del artículo que os participo. Algunos se ofenderán, otros lo compartirán y presumo que casi nadie quedará indiferente ante lo que cuenta. Con él, hoy no me pongo a ningún lado de la mesa. Desde esta perspectiva, ambos me pueden parecer lo mismo. En ocasiones no es el fondo, son las formas. Yo también tengo pulmones en el pecho, estómago y cabeza por eso comparto esta válvula de expresión para repetirme un día más que no quiero practicar eso que algunos llaman la autocensura.
Ahí lo dejo, dándole primero las gracias a él por contarlo y a vosotros por leerlo en la seguridad de que servirá para construir tus propias ideas. Tal cual así lo procuro y pretendo con las mías. Siempre en libertad de opinión y visión. Algunas expresiones que encontrarás pueden resultar fuertes. Yo tal vez no las habría empleado, pero puedo entender que el hartazgo es de tal magnitud que no le fuera posible decirlo de otra forma. El dolor tiene estas cosas.
Por cierto, para no crear equívocos: Soy nacido en Castilla, en lo profundo del yugo y la flecha, en lo rural y me siento republicano de corazón y de filiación por mucho que algunos de los míos consideren que falto a la memoria de mis antepasados. Amo sin poseer, respetando a las personas de este país catalán sin estado que me ha dado cultura y valores y al que como mínimo tengo que devolver mi esfuerzo para que consiga ser quien quiera ser. Las cosas para lograrlas hay que hacer por merecerlas. Así pues, en ello estamos.
Dice así nuestro anónimo ciudadano:
No soy un patriota —o patriotero— de esos que tanto abundan hoy por ahí, nunca he tenido sentimiento alguno por un trozo de tierra delimitada por unos márgenes políticos construidos a lo largo de la Historia a base de guerras, sangre y fuego. Un país no es nada, sólo el sitio en el que nos ha tocado vivir, y al que podemos tenerle más o menos apego por el simple hecho de haber nacido en él. Decir, que pese a no sentir nada especial por el mío, sí debo puntualizar antes de exponer el tema, que España es un país bellísimo, preñado de rincones absolutamente maravillosos capaces de sobrecoger nuestros sentidos. Sí, esta tierra es en su orografía y patrimonio muy hermosa (¿y qué país no lo es?), pero si ahondamos en su sociedad, que al fin y al cabo es lo que define a una estado, o sea, su gente, el pueblo, vemos una nación putrefacta, hipnotizada, prosaica, sumisa, servil.
Ese hartazgo que despierta España entre muchos que todavía pensamos con la cabeza, emana de una serie de factores sobre los que lamentablemente se sostiene nuestra inmunda patria. A continuación hablaré de algunos —no todos— de los motivos por los que vivimos en un baldío y miasmático páramo casi inhabitable:
1.- Constitución:
Ese instrumento usado única y exclusivamente para mantener al pueblo calladito, contento ante un panfleto aparentemente justo y soberano. Todos los gerifaltes que regentan altos cargos siempre acuden a ella como pilar del ordenamiento del Estado, cuando de ella sólo se puede extraer la enorme contradicción democrática en la que vivimos, como ya expuse hace un tiempo por aquí.
2.- Monarquía:
Signo inequívoco del retraso general del país. Una vetusta institución que pone de manifiesto que todavía existe el servilismo de unos y los privilegios de otros. El medievo en pleno siglo XXI. El palmario ejemplo de que el pueblo sigue existiendo para mantener los lujos y comodidades de sus amos.
3.- Políticos:
La escoria de las escorias, demostrado por ellos mismos. Ya lo dijo, creo, un peligroso y cínico exministro, el tal Zaplana: “yo estoy en política para forrarme”, o nos lo expuso muy lacónica pero certeramente la pija esa con escaño en el Congreso obtenido por enchufe, la malhablada y grimosa Andrea Fabra, con su cariñoso y afectivo “que se jodan”. Esta basura es la que nos gobierna (¡!) y hace que millones de personas lo estén pasando jodidamente mal —incluso muriendo— mientras ellos se ríen y brindan por vivir en la opulencia a costa de los idiotas que van a votarles con una estúpida sonrisa en la cara cada cuatro años.
4.- Corrupción:
La verdadera “Marca España”, el rostro real de los amos del país, que ahora más que nunca está poniéndose de manifiesto, enseñándonos su verdadera dimensión. Consecuencia de los delincuentes y maleantes que son elegidos por los beodos ciudadanos. Pocos se salvan, y las altas esferas están repletas de mafiosos y ruines psicópatas que se enriquecen al margen de la ley con el beneplácito de sus colegas. Si en un país los que mandan tienen esa catadura moral, ¿cómo no vamos a irnos a pique sin remisión?
5.- Fascismo:
Porque España es el único país donde los fascismos del siglo XX triunfaron. En todos los estados este cáncer ha sido extirpado, menos aquí. Sí, en esta tierra aún yacen los muertos en cunetas, todavía hay monumentos, calles y plazas dedicadas a los asesinos, y gente que cuelga en el salón de su casa la bandera españolísima con el pajarito o pone el Cara al Sol en la melodía del móvil. En Alemania el nombre de Hitler es casi un tabú, y aquí el de Franco es divinizado por demasiada gentuza. Podredumbre sanguinolenta arraigada en lo más profundo.
6.- Incultura:
España es un país semi analfabeto, donde no se lee y el consumo de telebasura se dispara entre la sociedad. Lo jóvenes son cada vez más idiotas, preocupados únicamente por gilipolleces e incapaces de sentir el más mínimo interés por la cultura o el arte. Un populacho que lo poco que lee es bazofia, basura comercial para borregos, cosa extensible a la música o el cine. Un pueblo inculto es un pueblo maleable y condenado.
7.- Toros:
Sí, aquí al matar lentamente y con saña a un animal tan noble y fascinante como el toro se le llama arte. Arte, palabra que posiblemente los que la usan para definir el toreo no tengan ni puta idea de lo que es. Pero como hay quienes se ponen cachondos con la sangre y el morbo, ahí tenemos, la barbarie convertida en “fiesta nacional”, muy definitoria de lo que es España.
8.- Servilismo:
Mientras haya tantos millones de personas tan simplonas como para creer a los políticos sólo porque son (o dicen que son) del signo político más afín a ellos, estamos perdidos. Ahí tenemos el ejemplo del Presidente retrasado que nos está hundiendo, encumbrado en el poder a base de mentiras que sus ovejas creyeron ciegamente, y pese a todo, aunque dichas ovejitas son aherrojadas con medidas demenciales, aún lo defienden. Ningún espíritu crítico, sólo acatar las órdenes sin rechistar, sólo servir ciegamente. Un país que es un asqueroso rebaño jamás será libre.
Ocho, ¿sólo ocho? Podrían ser cientos, pero para no aburrir o hartar al lector lo voy a dejar ahí. Los patrioteros, víctimas de su ignorancia sobre lo que proclaman me dirán tonterías de que al país de uno hay que amarlo. Sí, vale, entendido, pero a mí me parece una puta mierda. Y decirles que sí, que España tiene algo bueno, de lo que podemos sentirnos realmente orgullosos, y es el Quijote, para que no digan que sólo despotrico de su infame patria.

viernes, 6 de abril de 2018

RETORCIENDO LO QUE HAYA QUE RETORCER

Cuando te sitúas en medio de una pelea pueden pasar muchas cosas. De hecho, de alguna manera te conviertes en actor de la escena, en parte del espectáculo. A pesar de tus mejores intenciones no se puede obviar que cualquier bofetada que se escape puedes recibirla tú. La justicia en el reparto de las dolorosas consecuencias que se alcanzan es siempre injusta. Las buenas intenciones no son argumento suficiente para las partes que si se sienten invadidas por emociones negativas como la ira o el odio arremeterán contra todo lo que se mueva, golpeando primero y preguntando después o golpeando sin más. Sin preguntas expresamos que no aceptamos más respuesta que nuestra idea monocromática.
La geografía de la equidistancia en la escena del disturbio, conflicto u afrenta es tan corta que la visibilidad de las mejores posibilidades se reduce tanto que acertar con las buenas decisiones tiene poco margen de éxito. En la mayor de la veces el conflicto crece, se magnifica empeorando. La opción menos mala es la de paralizar estancando los problemas que generan el enfrentamiento a la espera de tiempos mejores. En realidad nunca llegan mientras cumplimentamos los actos de la no política.
Por muchas veces que esto se repita, reconozco lo necesario que es que las cosas pasen. Es inteligente prever los hechos evitando los males mayores. También lo es entender que la experiencia en primera persona estimula las capacidades cognitivas que desembocan en alguna forma de aprendizaje. Solo si se alcanza, estaremos en disposición de ofrecer algo mejor a lo anterior.
Todo este mapa descrito forma parte de una alternativa que tenemos para actuar distinto, para ejercer el verdadero contenido del cambio individual que hace que las sociedades crezcan, evolucionando en la dirección del cambio. Las transformaciones sociales se consiguen a través del reto individual de poner en duda ideas, conceptos y cuestiones que en algún momento se han considerado inamovibles. El descubrimiento parte de entender que todo está vivo, que todo se transforma, que lo que idealizamos hoy será algo obsoleto mañana.
Esta forma de entender las cosas no se perdona. Genera una especie de envidia extraña que por un lado reconoce las habilidades de quién puede retarse a sí mismo de esta forma y por la otra alimenta el odio contra quién lo hace por mostrarse de mejor talante. La metáfora del perro del hortelano, aquel que ni come ni deja comer. Así se resume la estrategia que estado, partidos constitucionalistas, poder económico financiero y judicatura ejerce mediante la instrumentalización de los medios de comunicación de masas. Todos estos poderosos mecanismos pervierten la realidad, construyen mentiras en solfa de verdad alternativa para darle al conjunto del pueblo español la droga que hace emerger rabia y odio hacia Catalunya que resulta inexplicable desde la coherencia de personas civilizadas.
El poder de las mentiras, como cualquier producto de consumo, requiere de alguien que tenga una poderosa necesidad para construirlas pero también (y muy importante) de quién esté dispuesto a aceptarlas con los ojos más o menos cerrados. Este mercado de consumo no se puede crear de la noche a la mañana. Lleva lustros siendo alimentado por aquellos que han hecho de la falsedad, el abuso o el robo una forma de vida. Por los que llevan corrompiéndolo todo en complicidad con los que están ansiosos por coger el testigo y seguir convirtiendo el Estado Español en un lugar oscuro y lóbrego donde se aceptan o se promueven los peores ejemplos de todo aquello que millones de personas en Catalunya quieren eliminar de sus vidas y a la vez también compartir con los que en el resto de España callan aun siendo conscientes de que lo que está pasando les alcanzará a ellos si es que no lo ha hecho ya.
Nada es suficiente. Si bien es esencial que en Europa se manifiesten con claridad sobre la realidad del Estado español, es fundamental tomar perspectiva (lejanía o distancia desde donde se observa algo que se quiere estudiar) En particular sobre los hechos que están aconteciendo desde dentro, desde aquí. Comprender primero que nada de lo que venga proyectado de las democracias establecidas de resto de Europa hará cambiar la esencia de los gobernantes españoles y con ello el de sus comportamientos que mantendrán soberanos caiga quién caiga. Aun incluso a sabiendas del riesgo que supone que la caída sea la del propio estado. España es un estado desestructurado como buena fe de ello da el rey con su propia familia. La distancia necesaria para tomar decisiones frías sobre esta realidad ha de ser muy clara a sabiendas que sea como sea y retorciendo lo que haya que retorcer el objetivo es: primero exterminar los liderazgos no afines en Catalunya para después domesticar a su población. La solución final del estado español es conservar este territorio como ya hizo con otros a lo largo de su historia parasitándolo indefinidamente como la despensa del dispendio de un país obstinado en su suicidio. Todas las personas que estaban ayer en el punto de mira del aparato del estado, lo seguirán estando mañana. No es posible un juicio limpio. Los justos son condenados mientras los malvados se ríen en nuestra cara.  Para ello los poderes no dudarán en forzar los límites sobrepasándolos con impunidad y desvergüenza, con un total desprecio a la verdad y a la vida. Tiempo al tiempo.

miércoles, 4 de abril de 2018

EL CHIFLO DEL AFILADOR

Son más que evidentes las pistas que se manifiestan a nuestro alrededor para explicarnos que hay una involución en marcha que está cambiando de nivel. Ha subido de las cloacas a los sótanos, de la oscuridad a la planta baja de nuestro edificio para instalarse piso por piso sin limitaciones en la vida cotidiana de este país que recupera al galope aquella imagen del “13 Rue del Percebe”.

Tal vez solo sea una anécdota pero me apetece contarla porque provoca escalofríos. Viajar en el tiempo, si ese viaje nos transporta al pasado de los pantalones acampanados de piel de melocotón, no es cuando menos para mí, una experiencia gratificante. Todo lo que sucedió en los años setenta se quedó allí, es parte de la historia y con ello de muchos aprendizajes (por supuesto para quién quiso aprender algo de ello).
Esta mañana me despertó el “chiflo” del afilador o amolador ambulante. Un artesano que recorría las calles de pueblos y ciudades ofreciendo el afilado de cuchillos y tijeras. Confieso que tuve que levantarme apresurado de la cama para lavarme la cara y confirmar que no se trataba de un sueño o de una pesadilla. Y no, era cierto, ahí estaba el buen señor con una bicicleta adaptada al torno de la piedra de esmeril. La imagen en un 2018 es más propia de un país en vías de desarrollo que no de una pretendida avanzada democracia occidental. Quién más, quién menos, estaba convencido de que las herramientas de corte que utilizábamos no requerían de afilado, que eran de usar y tirar. La realidad muestra indicios de que cambiamos hacia atrás. Querer verlo primero y aceptarlo después ya es materia de otras cuestiones. Esta historia solo pretende estimular algún tipo de reflexión que permita alcanzar opinión sobre este particular.
Y no es una anécdota aislada. Toda la consciencia sobre las involuciones de las que estamos siendo objeto son más del ver que del mirar, del escuchar que del oír. El retorno del afilador es una pista sibilina iluminadora del escenario que se está construyendo. Catalunya en el laboratorio de pruebas de España donde se está cimentando el relato de los mismos gobernantes que dirigen este estado desde 1936 para retornarnos a los oscuros días de las purgas a la población tras la contienda civil española.
El abrupto del “a por ellos”, del insulto, del bloqueo de productos catalanes o el atentado violento a las cosas, propiedades o personas (vivas o muertas) con el único objeto de humillar sobre lo destruido es matar dos veces, mediante un profundo baño de odio. Es incoherente definir este territorio como España y a la vez odiar a España tan profundamente. Así son las muestras del eterno rencor que han liberado los descerebrados dirigentes del que ya empieza a conocerse como el foco fascista de la Europa Occidental. No te puede amar aquel que te maltrata o el que sin hacerlo, mira para otro lado cuando el maltrato (y la pérdida de derechos) es tan evidente. Valga este segundo apartado para todos aquellos españoles de izquierdas que tienen en sus árboles genealógicos algún muerto provocado por éstos o por sus padres. ¿Dónde están? ¿A qué esperan para activarse? Cuando quieran ponerse en marcha tendrán el lodo de estas miserias entrando por la puerta de sus vidas.
A diario se producen reacciones y acciones de todos los colores. La falta de acuerdo en el bloque republicano desata las decepciones de millones de personas que se la jugaron de una forma u otra a partir del 1 de octubre. Es otra plataforma para tomar decisiones individuales. La realidad obstinada es la que organiza las prioridades. Por lo tanto, esto ya no es una cuestión de independencias sino de libertades y democracia que colaborará al final en la consecución de muchos de los objetivos, incluido el de la creación de alguna fórmula de nuevo estado sea asociado, federado o independiente y que albergue como condición esencial los valores de identidad de un país completamente distinto al que tenemos ahora.
La fórmula autonomista ha sido dinamitada por el propio estado. Retornar hacia ella resulta pues una falacia. No se puede volver a lo que no existe. Tampoco se puede volver a algo que pensamos que puede funcionar y que solo sobrevive en ese recurrente deseo del “madrecita déjame como estoy”. No nos engañemos. Estamos, sin piernas, sin brazos y nos quieren sin lengua.
Llegados a esta realidad hay que reconocer que el mejor servicio que estamos pudiendo dar a esta cuestión es la de poner el foco sobre los recursos del estado involucionado y a la vez internacionalizar esta realidad. De no hacerlo así, entraremos en el bucle de merendarnos nosotros mismos nuestras penas sin revisión. Al resto del mundo, aquello que no les escuece pasa a ser “un asunto interno” que otros tendrán que resolver. Amar es compartir y hacerlo es invitar al resto de Europa para que se moje con el chapapote que los secuaces del 155 están generando.
No niego que en algún momento se producirá la negociación con el Estado, pero esta negociación jamás partirá del propio estado sino del sometimiento internacional que el resto del mundo esté en capacidad de ejercer sobre ellos. Aquellos que albergan algún tipo de esperanza sobre un dialogo motivado desde el respecto y la observancia del contrario, o se engañan o pretenden engañarnos. Invito a no comprar este menú que de ninguna manera sentará bien a nuestros castigados estómagos que tan faltos están de una buena dosis de realismo responsable.
Invito a no atentar más contra la memoria de las izquierdas y a perseverar en el uso de estrategias que sean de paz sin estupidez. Vivimos en un estado neofascista de más de 80 años de existencia que se corona con monarcas por la gracia de Dios, con ministros cantando himnos fascistas de cuerpos militares fascistas, con cruces construidas con la muerte de represaliados y honores a los socios de Hitler y Mussolini responsables del mayor genocidio vivido en Europa. Mientras tanto, se subvenciona fundaciones nazis y se reparten honores entre los hijos y nietos de Franco. Esto es España. No lo olvidéis. El mensaje viaja por el viento y suena también en el chiflo del afilador que todo lo afina. Que lo sepa Europa. Con esto no hay debate, es innegociable por muchos aviones de guerra que se compren a Alemania.
Chiflo: Sonido que emite el instrumento o flauta de pan que utiliza el artesano afilador ambulante para avisar de su presencia en los alrededores.

sábado, 24 de marzo de 2018

PRIMAVERA CATALANA

Las estaciones del año llegan y se van. Con ellas, se activan formas de hacer y sentir que van más allá de las voluntades del elegir una cosa u otra. Son muchas emociones, algunas forman parte de esos dichos populares que cuentan mucho diciendo poco. Cosas que la sangre altera desde lo inexplicable que resulta el comportamiento hormonal expuesto al polen y la floración vegetal. Un subidón en el parque de atracciones de la explosión del color que representa el renacer de la vida. Todo hasta aquí científicamente explicable, incluso en lo que a las fechas se refiere. La llegada en un 20 de marzo, con su partida el 21 de junio. Todo tan normal, tan previsible, tan experimentado con éxito sobretodo por el Corte Inglés. Llega ahora y en la hora de nuevos acontecimientos que de tan viejos que son, nadie en el lugar habría creído posible que se hicieran realidad en nuestra relativa y acomodada vida de clases medias.
Yo que me crié bajo los valores de las Castillas rurales castigadas por el olvido, lo hice con la fortuna y el reto de la inmigración interior que empujó a millones de personas en la búsqueda de nuevas oportunidades que representaran un futuro para aquellos que no tenían mejor opción. Algo que partió de la tristeza y el desarraigo, se convirtió en la oportunidad para convertirme en parte de un país distinto. Un lugar modelo de acogida, integración, raíces, progreso y fusión de culturas. Esto no es una opinión. No lo puede ser aquello que el tiempo y la historia demuestra empíricamente. Esto es la Catalunya en la que vivo. Idéntica en el concepto mucho antes de que mis padres, primos y demás emprendedores de mi familia eligieran esta tierra como punto de partida de sus presentes y objetivo de sus futuros. Era lo que es, siendo su cambio una mera adaptación a las realidades evolutivas de la propia vida que demandan solo que aquello que se ponga en práctica represente algo mejor a lo anterior. Este país es así, lo conforma una extraordinaria capacidad para poner en tela de juicio todo y así mejorar. Sencillo, práctico, útil y por lo tanto modelo para todos aquellos que evolucionan sumando.
Las sonrisas, que son elementos claves de la felicidad se identifican con la sal de la mejor receta. Están ahí para darle a la experiencia un poquito de “rock and roll”. Soy muy consciente de la dificultad que para muchos representa practicarlo. Por eso aspirar a la felicidad en cualquiera de sus formas tiene a la sonrisa como un elemento clave para el logro, sea cual sea el objetivo. ¿Qué sucede cuando te roban la sonrisa? Es una pregunta que me pone triste. Es que eso suena en las calles como si el cielo se tornara negro de golpe apagando el día. La oscuridad invasora del odio y la envidia tiene vocación de eclipse. Sin luz, no se visualizan las experiencias ajenas. Sin ella, la empatía se funde como un trozo de hielo en medio del desierto hasta la evaporación. No queda nada, no hay posibilidad de imitación de algún valor que nos acerque a la mejora. La palabra lejos adquiere una nueva dimensión (casi estelar) mientras construye una frontera invisible que se hace visible por momentos.
  
La primavera catalana es un alud que se sujeta por un hilo tan inestable como la voluntad del violento por convertir en sufrimiento la vida de aquel que desprecia. Ya no podemos aspirar a creer que Marian está al otro lado de la luz, porque a ese lado solo queda el rencor oscuro de los herederos de Torquemada. Conocen anticipadamente el final. La única variable por aplicar es si se hará rápido o lento. Logrando el morboso placer de infligir alguna forma adicional y sibilina de dolor para advertir a quién ose osar.

Las sonrisas se terminan y dan paso a otras cosas que serán de todo menos agradables. Poner la otra mejilla dice mucho de quién aspira a hacerlo con serenidad. Ahora bien, la realidad cruel termina por imponerse mostrando que la vocación de victoria exige emplear métodos alternativos que no son del gusto de nadie civilizado. Los seres humanos estamos todavía muy lejos de esa soñada perfección. No es malo aspirar a ella mientras seamos realistas sobre las situaciones que nos envuelven para aplicar con coherencia lo que este escenario demanda. Recordar que la estabilidad del vaso depende de una sola gota. Cuando llega, el vaso se desborda y la contención desaparece.

Esa gota se llama: Forn, Sánchez, Cuixart, Puigdemont, Rull, Turrull, Romeva, Ponsatí, Bassa, Forcadell, Junqueras, Comín y Rovira. Nada ya puede ser igual por que todo está cambiando a peor mientras el resto del mundo se mira el ombligo. Todo tan previsible como la llegada de otra primavera muy distinta a la de las flores.